Creemos que invertir en las mujeres transforma comunidades. Este proyecto de panadería artesanal nació de saberes heredados de madres y abuelas y del sueño compartido de emprender juntas. Con el apoyo de la Fundación Makipurana, estas mujeres adquirieron los equipos necesarios para iniciar su panadería y, en solo un año, recuperaron la inversión, re invirtieron y mejoraron sus ingresos. Hoy, su trabajo: construye autonomía, dignidad y futuro.