"Soy Glady Fragoza, venezolana y madre de un adolescente con autismo. Llegué a Cayambe, Ecuador, en busca de estabilidad y oportunidades. Como madre soltera y migrante, el acceso a un empleo estable ha sido un gran desafío. Gracias a la Fundación Makipurana, recibí fondos semilla para iniciar un emprendimiento de manualidades que hoy me permite generar ingresos e involucrar a mi hijo en un proceso creativo en el que puede desarrollar su talento. Además, he podido integrar a otras mujeres migrantes, creando una valiosa red de apoyo".